Cuando parecía tener controlado el partido y encaminado un resultado positivo, Tucumán Central terminó sufriendo una dolorosa derrota por 3 a 2 ante San Martín de Formosa que lo dejó nuevamente con las manos vacías fuera de casa.
Un pequeño empujón de Franco Barrera sobre Mauro Siergiejuk, que el árbitro Guillermo González interpretó como penal ante la sorpresa de todos, cambió por completo el rumbo del encuentro. Hasta ese momento, el equipo dirigido por Walter Arrieta ganaba 1 a 0 gracias al gol convertido por Brahian Collante en la primera etapa, en una acción en la que el arquero Kevin Humeler tuvo cierta responsabilidad. El conjunto de Villa Alem se mostraba ordenado, sólido y manejaba los tiempos del partido.
Sin embargo, a los 13 minutos del complemento se desató la tormenta. Gervasio Núñez ejecutó la pena máxima para estampar la igualdad y, apenas unos segundos después, el arquero Daniel Moyano —que hasta entonces había transmitido gran seguridadó vio la tarjeta roja directa por una agresión sobre el propio Siergiejuk.
La expulsión obligó a Arrieta a realizar una variante de emergencia: el debut del juvenil Néstor Tonini en el arco en reemplazo de Benjamín Ruiz Rodríguez. El impacto anímico se sintió de inmediato y, solo cinco minutos después, Siergiejuk aprovechó el desconcierto tucumano para marcar el 2 a 1.
Lejos de resignarse, el "Rojo" reaccionó con orgullo. Barrera apareció con un gran tiro libre para establecer el empate 2 a 2 y devolverle la vida a su equipo. Pero cuando el punto parecía asegurado en una tarde complicadísima, la zaga se descuidó en el tramo final: a los 38 minutos, Ricardo Tapia anticipó en el primer palo y de cabeza marcó el 3 a 2 definitivo. Para colmo, tres minutos más tarde, el ingresado Felipe Estrada también fue expulsado por agredir al propio Tapia, dejando al elenco desmantelado en el cierre. La caída profundizó una estadística preocupante: ya son seis las presentaciones consecutivas como visitante sin conseguir unidades.
Tras el encuentro, Arrieta cuestionó con dureza el fallo que torció el desarrollo del juego: “Nadie de ellos gritó que era penal. El árbitro fue el único que lo vio. Pero bueno, no queda otra que seguir trabajandoî, expresó el DT.
La derrota también cala hondo en la tabla de posiciones. El elenco tucumano perdió terreno y ahora deberá observar la próxima jornada desde afuera, ya que quedará libre. Recién volverá a tener acción oficial el 21 de junio, cuando reciba a Boca Unidos en Villa Alem. Será fundamental aprovechar el parate para corregir errores y recuperar soldados, porque el equipo demostró que tiene fútbol para competir, pero que los detalles extrafutbolísticos le siguen costando demasiado caro.